Nací un cuatro de febrero en la provincia de San Juan, bajo la sombra de la cordillera, los sauces y los ríos caudalosos, mojado por la luz de las estrellas, y por los vinos sangrientos que algún dios salpico sobre las nieves que refulgen a la luz del astro rey.
Soy de familia numerosa, tengo cuatro hermanas, y soy el único hijo varón, y mi vida jamás se ha caracterizado por ser la clásica, o mejor dicho por ser la de un muchacho que se pueda marcar como ejemplo a seguir.
Viví en varias provincias, crecí dando vueltas por todos lados, fui criado de la manera más correcta, de la forma esperada y de tal manera, crecí como el muchachito que toda madre quiere llamar hijo, que toda abuela anhela mostrar a sus amigas y por supuesto, que alguna señorita gustará de exhibir como suyo.
Cuando nací me esperaron con mi camisetita de boca y con la masculina idea de que yo debía ser el hombre de la casa, pero uno suele tomar las riendas de su vida y su propio destino cuando decide ser libre y abre los ojos a su realidad.
Pase por el jardín con una maestra, “Señorita”, que tenia la cara del culo de un chimpancé, sonreía cada vez que nos golpeaba la cabeza o nos gritaba, era toda una vieja conchuda, aun recuerdo mi ultimo día de jardín, me estaba haciendo grabar mis manitos sobre la tapa trasera de la carpeta de dibujos, me pinto las manos con color blanco y las puso allí, yo nervioso las corría; cada vez que míro esa tapa me acuerdo y me río, era mala. Mientras intentaba ponerlas de nuevo de la manera correcta ella me gritaba y me tomaba fuerte las muñecas diciéndome: así nooooooooooooo!!!. A parte de eso, me había cambiado ya de jardín de infantes dos veces.
En la primaria me maltrataron siempre, desde nene chiquito, todavía está en mi cabeza la sonrisa malévola de uno de mis compañeros, no recuerdo su nombre pero si su rostro, él tomaba mi lonchera del Capitán America y la sorteaba entre los demás chicos, que la atrapaban en el aire, mientras yo lloraba. También recuerdo las veces que me moría por ir al baño y me las aguantaba hasta hacerme encima, solo por miedo a que alguno de ellos me lastimara.
Tengo patente el golpe que le di al nene de la vuelta de casa, por no devolverme la pelota con la que estábamos jugando, le rompí mi frasco de la loción Pibe's, que usaba, en el tobillo, (jajaja), son esas agresiones extravagantes de mariquita, me asuste mucho cuando vi la herida que le había causado, le mentí a mamá y ella luego de pelear con la madre de niño, defendiéndome, al descubrir mi engaño, me pego por primera y única vez, con los latiguillos de equitación que papá coleccionaba. Pasado eso jamás volví a tener encima, un dedo de mis padres que no fuera solo para hacerme una caricia.
Las mejores memorias que tengo son de las veces que me vi obligado a jugar al futbol, papá quería que fuese como él, pronto se resignaría a que su hijo había nacido para otra cosa y apoyaría todo lo que el tuviera en mente, es decir, siempre estuvo orgulloso de mi arte, de mis locuras y de mi mismo, como de todas mis hermanas.
Las peleas entre hermanos, los besos obligados en las nalgas que mamá nos hacia darnos hasta que nos reíamos y nos ganaba la sangre, pasábamos las horas encerrados felices; también los cuentos de ella, que del trabajo arduo de las hormigas inventaba una historia, antes de ver Bichos de Disney yo ya tenia mi propia película armada y sabia que hacían en su mundo.
Las travesuras siempre fueron muchas, desde hacer reventar una lata de desodorante, o romper el exhibidor de cristal de la sala, pasar líneas de lana por cada orificio de la casa, prenderle fuego al patio del vecino, ensuciar al hijito de Natalia la vecina, al que le prohibían ensuciarse, solo por que nos causaba risa ver como lo golpeaba ella, o decirle a nuestra mamá que nos íbamos de casa y sentarnos a esperar que nos fuera a buscar en la esquina.
Recuerdo las dietas de verduras de la mujer que me dió la vida, siempre fue quisquillosa: “la carne no es mala, pero en grandes cantidades hace mal, tienen que comer más verduras” y las tardes en las que nos echábamos junto a ella a tomar sol, porque los rayos solares le aportaban vitaminas al cuerpo y nosotros estábamos muy pálidos. El gatito recién nacido que matamos porque teníamos ganas de bañarlo, era invierno, pobrecito.
Son tantas las cosas, tantas las marcas que lleva mi alma y mi piel, las horas los días, los sueños y anhelos, son colecciones de una cinta cinematográfica de lo más entretenida, eso es la vida no?, una conjugación de drama, tragedia, comedia y absurdo, eso, si…si, del absurdo.
Tengo en mi mente el primero beso heterosexual, con una nena que vivía en frente de la casa de mis abuelos, me gustaba, yo tenia ocho años y ella igual, su prima tenia trece y me dijo: “si queres besarla a ella, me besas a mi primero”, la bese, luego termine besando a la nena que me gustaba dentro del placard del cuarto de sus padres, esos fueron mis dos besos heteros, ahora que cuento.
El tercero vino cargado de más cosas, fue en casa, en una fiesta de cumpleaños, yo tenia once ella doce, le toque sus piernas, sus pechos aun en desarrollo y llegue a su entrepierna, luego la bese, y como no decirles que fui conciente de mi primera erección.Luego de eso fume mi primer cigarrillo, o mi primer colilla, jajaja, en una salida de campo con mi padre, a escondidas claro está, también en aquella vieja cabaña descubrí la pornografía, descubrí que podíamos hacer los seres humanos y aunque me parecía asqueroso me gusto y me sentí atraído, por primera vez me tocaba, eyaculaba y sentía terror, porque nunca había hablado de eso con mi papá y creí que me moriría. Llore tanto aquella vez, papá me explico todo y desde entonces lo disfrute de una manera diferente.
Con el tiempo me enamore, la primera se llamo Cristina, la segunda, con quien salí y a quien más tarde le destrozaría el corazón, fue Andrea, mi corazón fue suyo; de la primera solo durante mi niñez camino a la adolescencia, y la segunda, bueno, ella lo tubo por completo, y podría haber sido así si me hubiese sometido a las leyes que rigen las naturalezas que se ven como coherentes en los seres humanos, pero no.
Mi filiación con la religión también fue algo abrupta y termino trágicamente, pase de amar a la iglesia a odiarla profundamente, una vez que uno decide ser sacerdote y termina entendiendo que es todo una gran farsa, más cuando se ha nacido con la libertad de discernir de maneras diversas y expresar un modo de creencias más compatible con lo que uno siente y es.
Sigo creyendo en que algo nos da, pero no nos quita y nos ama tanto, como nosotros mismos nos amamos, no creo en el infierno, me parece atroz si se supone que el que está en lo alto es amor puro, solo un genocida es capaz de esas torturas eternas, no hay perdón, leyes ni jueces para el corazón humano.
Mi vida comenzó a caerse a pedazos cuando me vi envuelto en mi sexualidad dormida pero latente, me sentí aborrecido por dios, y por todo el mundo, es que jamás había creído que era posible que las leyes naturales que rigen las funciones biológicas de la perpetuación de la especie, pudieran ser rotas por algo más fuerte llamado “Yo”, un yo que es alma, un alma o espíritu que es quien realmente somos, que no es de un genero u otro sino solo alma, una capaz de hacer algo maravilloso, amar. Cuando comprendí eso, luego de una charla con una de las mujeres mas maravillosas que ha cruzado mi vida, me di cuenta que mi primer beso con aquel chico que me había parecido tan lindo y las escondidas que jugábamos, en las que aprovechábamos para estar juntos y darnos besos, eran solo cosas normales, como todas aquellas que podrían haber hecho alguna de mis hermanas con algún muchachito de su edad.
La culpa, el temor, mi odio propio, el asco y la aversión para conmigo se esfumaron, me sentía libre, tan libre como me había sentido en los besos que mamá me daba en las mejillas, o papá en la frente antes de dormir.
Entonces descubrí mi mundo, un mundo que en realidad ha sido de todos siempre, uno en que todos somos quienes somos, quienes queremos ser, porque entendemos que tenemos una sola vida y no hay otras oportunidades de volver a hacer la misma jugada, o reír, llorar, odiar y amar.Pronto comprendí que era dueño de mi mismo y de mi propia existencia, que si alguien me había creado, lo había hecho para que fuera mi dios, y vi, sin tapujos, que mi enemigo estaba dentro, conmigo, era yo mismo prohibiéndome ser o sentir. Me volvi popular con todos, la gente me amo, y es por el hecho de que me habia superado a mi mismo, me habia ganado a mi mismo, y era yo, lo que los demas querian ver.
Hoy, aquí tirado, bajo la tenue luz del televisor que parlotea, murmura y canta, mientras tipeo y sonrío al recordar, me veo a mi mismo, ahora desde arriba, y hago una revisión de las cosas que he hecho, de mi vida.Hoy soy este ser exitosisimo, solo porque me amo y soy capaz de hacer por mi todo lo que los demas no haran.
Después de pasar por un primer-primer amor, que duro tres años, luego de tener una docena y media de novios, con los que el 89% de la relación se baso en desamor y engaños, luego de haber llegado a donde estoy, luego de haber conocido a esas personas que hoy tengo la gracia y alegría de llamar amigos, me siento pleno, más allá de haber perdido a alguien que creí me llenaría el alma.
Porque, aunque tenga una familia que me hostiga y me quiere obligar a ser quien no soy, una lista de gente que me odia, otra que me acosa, una más que trata de volver solo para lastimarme y, claro esta, esa que esta llena de los nombres que no quiero volver a escuchar, soy feliz, porque me siento lleno de mi mismo, de los que están para mi, y para los que estoy, porque si hay algo que jamás me ha faltado ni faltara, es el arte, la posibilidad de crecer cada día y aprender, y por sobre todo, el amor.
AGH20-04-LE-1987-RION
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τσdσs lσs Dεяεcнσs яεsεяvαdσs.
cσρчяιgнτ ©2008


Que lindo lo que contás! El final me encanto
ResponderEliminarOjala existan mas blogs como el tuyo
posta! es re lindo jajajaj me encantooo!
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